Y si la clave del rendimiento profesional está en cómo te tratas a ti mismo?
- Dorle LESCOT
- 11 jul 2025
- 2 Min. de lectura
Introducción
En un entorno laboral cada vez más exigente, el autocuidado ya no es un lujo, sino una estrategia fundamental.Según una encuesta reciente de ManpowerGroup, casi la mitad de los trabajadores en Europa reporta estrés laboral diario.Frente a este panorama, ¿cómo podemos rendir sin sacrificarnos en el camino? Este artículo propone una mirada práctica y humana al bienestar en el trabajo, con herramientas simples y efectivas.

El reto silencioso del rendimiento sostenido
La hiperproductividad sigue siendo el estándar en muchas culturas laborales. Jornadas extensas, desconexión emocional y agendas saturadas han normalizado una forma de trabajar que a menudo pone en riesgo la salud mental y física de los profesionales.
Sin embargo, está cada vez más claro que el rendimiento real no se sostiene sin bienestar. Organizaciones y trabajadores enfrentan un punto de inflexión: o siguen operando al límite, o integran una nueva forma de trabajar más humana, consciente y eficaz.
El autocuidado como habilidad profesional
El autocuidado no es sinónimo de egoísmo o indulgencia. Es una práctica activa que permite recuperar energía, claridad mental y enfoque. No requiere grandes cambios, sino pequeños gestos repetidos con intención.
Aquí algunas herramientas prácticas que pueden marcar la diferencia en una jornada laboral:
Respiración consciente al comenzar el día: 5 minutos de pausa para conectar contigo mismo.
Caminatas en consciencia plena: mover el cuerpo y soltar tensión cada cierto tiempo.
Hidratación consciente: usar el momento de beber agua para reconectarte.
Comer sin pantallas: generar una pausa real y restaurativa saboreando y concentrándote en el aroma y sabor de tus alimentos.
Reconocer tus fortalezas al final del día: enfocarte en lo positivo y reforzar tu autoestima profesional.
Estas microprácticas, simples pero efectivas, mejoran no solo el bienestar personal, sino también el clima y la productividad del entorno de trabajo.

Transformar el entorno: responsabilidad compartida
Cuidarse no es solo un acto individual. Las organizaciones que fomentan entornos laborales conscientes están observando beneficios tangibles: menos rotación, mayor compromiso y equipos más resilientes.
Integrar el autocuidado como parte de la cultura empresarial no es solo una tendencia, es una decisión estratégica que impacta directamente en la sostenibilidad del talento y el éxito a largo plazo.
Conclusión
El bienestar profesional no se logra con políticas aisladas, sino con hábitos diarios y entornos que los respalden.Incorporar prácticas de autocuidado puede ser el primer paso hacia una cultura laboral más humana y sostenible.

Biografía del Autor
Dorle Lescot Sánchez es fundadora de Harmoneo, organización especializada en mindfulness, psicología positiva y bienestar organizacional. Acompaña a personas y equipos a construir entornos de trabajo más conscientes y saludables.
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